Cómo cuidar las orquídeas

Las elegantes orquídeas, en especial las Phalaenopsis, se han convertido en una presencia habitual en casas y oficinas. Pero, ¿qué hacer para que las flores no se caigan antes de tiempo? ¿Cómo hay que regarlas? ¿Cuándo se deben abonar? ¿Qué otros cuidados necesitan?
Las especies de orquídeas más habituales como plantas de interior son, en su mayoría, originarias de las zonas tropicales y subtropicales de la Tierra. Esto explica su predilección por las temperaturas suaves y los ambientes húmedos y ventilados, el agua sin cal y los ambientes luminosos aunque fuera del sol directo.

Al vivir en casas con calefacción, el biorritmo de las orquídeas no sufre grandes cambios a lo largo del año, de modo que deben recibir abono de forma continua, estén o no en flor.
Los cultivares que se venden en los centros de jardinería provienen de invernaderos, pero comparten esas mismas exigencias. La mayoría de estas orquídeas son fáciles de cuidar, pero muchas veces las flores se caen de pronto, algunas reflorecen y otras no, otras parecen deshidratadas… ¿Por qué?

Dónde colocarlas

• Necesitan un lugar muy luminoso, pero fuera del sol directo. La Phalaenopsis, por ejemplo, es prácticamente una planta de sombra: un 10% de luz solar le resulta suficiente. Las Cattleya y cambrias, en cambio, necesitan un 20-30%. La orquídea que más luz admite es la Cymbidium, que se puede tener a pleno sol al aire libre, excepto en verano.

• La orientación ideal es sur, protegidas del sol del mediodía por una cortina. Este y oeste también les van bien; la excepción es norte, dada la débil luz que recibirían.

• En invierno deben mantenerse con la luz natural adecuada. Para una Phalaenopsis será suficiente acercarla más a una ventana orientada al norte; las demás se pueden colocar en una ventana al sol.

El ambiente ideal

• La Phalaenopsis necesita una temperatura constante: 27-28º es la óptima para la época de crecimiento, con 16º por la noche. Sin embargo, para inducir la floración deberá sentir temperaturas más frescas, de 20-21º. Ya que florece naturalmente en invierno, suele llevarse al aire libre en marzo para que ese escalón térmico incentive la emisión de varas florales (ya sea en los nudos de las que ya florecieron o en otras nuevas).

• En las zonas de mayor sequedad ambiental, como el centro de España, conviene pulverizar las hojas y raíces (no las flores) por la mañana, preferiblemente con agua descalcificada. Excepto en días de calor extremo, no deberían llegar a la noche con agua en el centro porque podrían enfermar. Más que el platito con agua y guijarros, lo que contribuye a crear un ambiente húmedo es la convivencia con plantas frondosas.

• Si se observa deshidratación, retirar la planta del tiesto, cortar las raíces viejas, volver a plantar con sustrato nuevo, regar por inmersión y dejar secar. ¿Una terapia de choque? Introducir la planta con Sphagnum húmedo dentro de una bolsa y cerrarla hasta que se rehidrate.

Abonado continuo

• Al vivir en casas con calefacción, el biorritmo de las orquídeas no sufre grandes cambios a lo largo del año, de modo que deben recibir abono de forma continuada, estén o no en flor. Además, los sustratos en que crecen estas plantas son muy pobres.

• Les conviene un fertilizante con más nitrógeno (N) que potasio (K), o al menos equilibrado. Lo conseguirás en tu centro de jardinería.

• El abono debe aplicarse cada vez que se riega, disuelto en el agua del cubo donde se sumerge el tiesto. Conviene administrar la mitad de la dosis indicada. El fertilizante no solo aporta nutrientes sino que también acidifica el agua.

Cada dos años, trasplante y cambio de sustrato

Lo máximo que las orquídeas deberían permanecer en el mismo tiesto son dos años, ya que sus raíces suelen ser bianuales. Se debe extraer la planta, limpiarla de raíces estropeadas y muertas (los instrumentos han de desinfectarse con fuego entre planta y planta) y utilizar un sustrato nuevo que contenga corteza envejecida. En el caso de las Phalaenopsis se debe escoger un tiesto transparente, ya que la luz estimula sus raíces. El tamaño del tiesto importa: la planta ha de colonizarlo bien, caso contrario solo se dedicará a crecer para ocuparlo.

Capullos que no evolucionan

¿Por qué a veces los capullos dejan de evolucionar, se marchitan y caen? Las causas pueden ser varias: estrés por calor, frío, corrientes de aire, falta de nutrientes, presencia de etileno (una fruta estropeada, por ejemplo) en el ambiente o algún otro gas tóxico.

‘Keikis’ en lugar de flores

¿Por qué surgen hijuelos (keikis) en las varas florales, en lugar de flores? La causa es la temperatura: si se superan los 27º, las Phalaenopsis forman keikis. Deben dejarse crecer hasta los tres centímetros y trasplantarlos a una macetita. 🌳🌷🌳

Fuente: www.verdeesvida.es

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